Cecilia Koppmann

Mi historia  con las telas

FOTO GENTILEZA UNO MISMO

Crecí rodeada de telas y alfileres.
Mi abuela materna era modista y mi abuelo materno, camisero. Mi mamá nos hacía toda la ropa a mí y a mis hermanas (somos 3!). Y cuando digo todo, no bromeo. Desde los tapados hasta los camisones pasando por los pulloveres con la famosa Knitax y los uniformes del colegio. Siempre me pregunto si los días en aquella época eran más largos o mi madre no dormía. Porque todo esto lo hacía además de trabajar de contadora pública durante todo el día en el estudio que compartían con mi papá.

Cecilia Koppmann




Siempre me gustaron las artesanías y las manualidades. Desde muy chica asistí a talleres de plástica donde pude hacer cerámica, batik, esmalte sobre metal, tapices en lana, pintura sobre madera, etc. Además mis padres tenían muchos amigos relacionados con el arte y el diseño, como Ernesto Deira, Víctor Chab, Rogelio Polesello, Ronald Shakespear, Enio Iommi, Guillermo González Ruiz , Roberto Aseinberg, Noé Nojechowicz, entre otros y me llevaban a todas las exposiciones e inauguraciones a las que ellos asistían. Supongo que eso me marcó de alguna manera.
                                                                                                                                           

Pero mi pasión por las telas, nació mucho más tarde, cuando en 1998 conocí a Patricia Caffrey, que venía viviendo en distintos países y mudándose cada 2 años. El quilting fue y es la actividad que le permite relacionarse rápidamente en todos lados con gente afín.
Pero cuando llegó a Bs. As, no encontró ningún grupo organizado  y así fue como decidió enseñarnos a algunas privilegiadas y formar su propio grupo de costura. Cuando Patricia y todas las extranjeras que formaban el grupo se fueron de Argentina, seguí investigando y tomando cursos a distancia y  empecé a dar clases para difundir la técnica.


Jugar con los colores  

Me resulta placentero estar rodeada de colores, aunque en general me vista de blanco o negro.  Las telas, con sus texturas, estampados y maravillosos colores, me permiten hacer combinaciones infinitas.
Lo que aprendí sobre teoría del color en la carrera de Diseño de Interiores  me permitió comprender su composición y me dio la posibilidad de combinarlos concienzudamente.
Con Mariano Sapia, en un curso de color en el museo de Bellas Artes, descubrí otras facetas del color que me dieron la posibilidad de jugar con más libertad.
Hoy cuando uso las telas de mi abuelo, que mi mamá conservó tan celosamente, siento que la vida se fue cosiendo pedacito por pedacito, formando un quilt de los más diversos sentimientos y tonalidades.